Una vez al año, el velo se levanta y nuestros difuntos nos visitan no para llorar, sino para divertirse, disfrutar de los sabores y de todo lo que más amaban. Si solo tuvieras un día para festejar de nuevo con tus personas favoritas, ¿no lo harías inolvidable? Entonces, encendamos las velas, subamos el volumen a la música y celebremos el Día de Muertos con risas, nostalgia y mucho pan de muerto, porque algunas tradiciones ¡son demasiado alegres para dejarlas pasar!